jueves, marzo 20, 2014

El secreto para ser feliz


Hoy se celebra el día internacional de la felicidad. Podríamos decir a buenas y primeras que es un bien escaso. Pero pocas veces reflexionamos sobre lo barato que es experimentarla. Para nadie es un misterio la típica frase: “El dinero no hace la felicidad”. Por cierto que no. Aunque en ocasiones la felicidad se hace tan escasa como el dinero.

Puede ser una reflexión obvia y simple. ¿Qué necesitamos para ser felices? A mi modo de ver muy poco. Sólo mirar alrededor y si podemos hacer eso debiéramos ser felices. Sin embargo, el mundo que hemos construido muchas veces parece ser diseñado para ser infelices.

Creo para encontrar la felicidad es necesario ir en dirección opuesta. ¿Qué nos hace ser infelices? Quizás lo fundamental sería la falta de salud. Lo cierto es que una enfermedad a nadie lo hace feliz. La falta de dinero. En resumen no tener cubiertas las necesidades básicas. Techo, comida, salud, etcétera.

Todo en el mundo parece llevarnos a una constante depresión y ausencia de algo. La publicidad maneja nuestros impulsos para que necesitemos constantemente de ese “algo” que nos dará automáticamente la felicidad. Bebidas, artefactos, todos prometen entregar felicidad. El bien escaso.

Falso, para ser felices sólo basta reconocer algo muy simple pero trascendental a la vez. Estar vivos. Respirar, incluso el poder reflexionar sobre la alegría o felicidad debiera de ser suficiente. La vida es tan breve que no debiéramos perder segundos en ser infelices.

Propongo un ejercicio simple y directo para reconocer felicidad aunque sea por unos segundos. Pregúntense cómo es que milagrosamente estamos aquí. De pie, respirando como especie en un mundo lleno de maravillas. Al menos a mi me ocurre que cada vez que me pregunto y respondo esa pregunta me doy cuenta lo afortunado que soy, y en ese segundo, soy feliz. Las vidas. Todas son pequeños milagros, incluso aquellas que por distintos motivos buscan hacer infelices a otros.

Quizás sea sencillo para mí que hoy gozo de salud y de pocas necesidades, el reconocer lo simple que es ser felices. Intentarlo es simple. Respirar hondo y decir: Soy feliz.

Por eso este mensaje absurdo es necesario. Vivir la vida, gozarla y de alguna manera ser egoístas y el pensar sólo en nuestra felicidad debe ser nuestra prioridad en la vida. Pero hemos sido construidos por convenciones que nos llevan a ser infelices. Por dogmas, culpas. La culpa claramente es otra zancadilla a nuestro camino a la felicidad, la que realmente está ahí en nuestra nariz para tomarla y apreciarla.


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