viernes, julio 12, 2013

Chile a medias, esa característica tan nacional


Jurel tipo salmón. Ni chicha ni limonada, entre Tongoy y Los Vilos y así  hay un sin número de dichos populares que grafican algo tan chileno que a veces ni lo vemos. Nuestra capacidad ilimitada de hacer las cosas a medias. Sí y aunque nos intenten vestir con ropas de un país al borde del desarrollo siempre caemos en el chilenismo de hacer las cosas bajo la ley del “más o menos”.

A propósito del día del periodista que ayer se celebró. Precisamente es el periodismo de investigación quien nuevamente ha destacado esa mala costumbre tan nacional. Es el caso de los productos que prometen ser algo y finalmente sólo se quedan en la etiqueta, porque verdaderamente su contenido es otro. Incluso atentando contra la salud de miles de chilenos. Claro, porque el aceite de oliva de ciertas marcas no era tan sano, algunos yogurt tampoco lo son y quizás cuantos productos que vemos tan seductores no son realmente lo que son. La alarma ya había sonado antes con las bebidas colas y los cereales. Muchos tan cargados de azúcar que eran tan nocivos como comer azúcar directo de una bolsa. Mi teoría es que es un tema casi de idiosincrasia chilensis, que se lleva tan dentro del corazón nacional que se ejecuta en una innumerable lista de ejemplos.



                Un ejemplo terrible es lo ocurrido tras el terremoto del 2010. Edificios tan seguros y donde la gente se suponía viviría feliz fueron destruidos en un 2 por 3. Las investigaciones demostraron que era por una falta atroz a las medidas de seguridad impuestas por la ley de construcciones, que el propio estado chileno ha establecido en un país eminentemente sísmico y que por cierto, empresarios de la construcción no dudaron en no respetarlas y dejarlo “a medias”.

                También recuerdo  lo sucedido hace unos años con los suplementos alimenticios para enfermos crónicos y que se vendía a altos costos en farmacias y que finalmente terminó matando a muchos chilenos que confiando en esos productos, lo adquirían y finalmente lo que terminaban haciendo de manera indirecta, era asesinar a sus familiares al darles el suplemento con fallas. Terrible.

                “Chile a medias”. Un país caracterizado por esta mala costumbre de nunca hacer las cosas bien. Es como que nos cansamos en medio de la tarea por hacer lo correcto. Otro ejemplo es nuestra consabida impuntualidad. Quienes organizamos eventos o actividades sabemos que hay que hacer las convocatorias una hora antes de la hora en que verdaderamente inicia el evento, porque se sabe que si se invita a la hora justa todos llegan una hora tarde. Y si se hace puntualmente todos reclaman.

                El “Chile a medias” también se puede llevar a la política. Se hacen anuncios rimbombantes con las mejores intenciones, pero si se lee profundamente se sabe que finalmente es sólo el titular. El cambio al binominal es finalmente sólo un aviso publicitario. En fin, tantos ejemplos. El caso del “Transantiago” que se anunciaba con tantas pompas de mejoras y finalmente para los santiaguinos fue una tortura. Luego se supo que el sistema fue copiado de otras naciones y aplicado a medias en nuestro país.



                Y sigo sumando ejemplos. El caso de la clase política que también es a la chilena. Los que antes tuvieron cargos importantes y no cumplieron con objetivos anhelados por la mayoría hoy con el afán de volver a esos cargos actualmente prometen sonrientes cumplirlos. Alguien dijo “mismos perros con distintos collares”.

En la justicia el tema se repite. El sistema lleva a empresas al banquillo de los acusados por estar coludidas en precios y para castigarlos ejemplificadoramente los manda, entre otras penas, a clases de ética. ¿Qué es eso? “Chile a medias”. En el mismo ámbito, se planificó y aplicó una reforma procesal penal y con el paso de los años aquellas promesas de rapidez y transparencia no se aplican. Fiscales atiborrados de casos, supuestamente mal pagados y con poco personal. “Chile a medias”.

En fin, la lista no termina y probablemente usted tenga muchos más ejemplos. Es que quizás nunca escapemos de esa mala costumbre de no hacer las cosas correctamente. Probablemente por eso siempre estemos en el ranking de los países aspiracionales que pretenden ser desarrollados pero faltan aquellos aspectos básicos que nos hacen la zancadilla o más bien nos hacemos la autozancadilla (que es peor) para no lograr ser de primer mundo y sólo somos “Chile a medias”.

               

               

0 comentarios: