jueves, marzo 26, 2009

Hombres que viven doble vida


Tres hombres nos develaron sus historias y las razones que los motivaron a ejercer un particular oficio que deben llevar en secreto. Bajo el anonimato que les dan sus personajes: Lucas, Van Dame y Jean Paul, nos contaron sus anécdotas, los riesgos a los que se ven expuestos, y desmintieron los mitos que rodean a los "strippers".


Rodrigo Araya Elorza


No cabe duda que la mujer hoy en día ha tomado las riendas de sus vidas, el trabajo, la independencia económica y también el ejercer sus deseos ya no son una cuestión de unas pocas. Es que actualmente ellas ya no se privan de nada, lo que incluye también a algunos gustos que antiguamente estaban permitidos sólo para los hombres.

Desde hace algunos años han irrumpido con fuerza los shows en clubes nocturnos y discotecas dedicados sólo para ellas. Aquí es donde reinan los llamados “Strippers” o “Vedettos”.

¿Pero quienes son estos hombres que son el objeto deseo de las féminas? ¿Cuál es su secreto para encantar al sexo débil? ¿Por qué ejercen esta actividad? En la búsqueda de respuestas entrevistamos a tres vedettos que ejercen su actividad en la ciudad. A continuación las respuestas y apreciaciones de estos hombre bajo sus personajes: Lucas, Van Dame y Jean Paul.


SUS HISTORIAS


Desde hace 6 años que Lucas (30 años), se dedica a la particular labor de “stripper”. Actividad que inició cuando estudiaba la carrera de pedagogía en educación física. Aunque, como dice, esta vinculación con el oficio, no se concretó inmediatamente pues en primer lugar fue modelo de pasarela y tiempo mas tarde, tomó clases de baile para luego derivar en lo que es hoy, un vedetto. Un trabajo que nunca fue desconocido porque tenía compañeros de universidad que lo hacían.

“La primera vez que me atreví a trabajar en esto fue inolvidable porque tuve una sensación de incomodidad. El mismo hecho de sacarme la ropa y los gritos de las mujeres hizo que fuera una experiencia fuerte”, recordó.

En su experiencia dice, las mujeres en grupo se transforman porque ellas llegan a “gozar del show y a olvidarse de los pudores”, y es precisamente con ese público con el cual deben trabajar y lidiar.

“En realidad se corren riesgos porque ellas siempre quieren más, quieren gozar y en este trabajo, aunque lo hacemos de manera muy profesional, siempre corremos riesgos de rasguños, agarrones e incluso pérdida de prendas de vestir. Pero es parte de nuestro trabajo”, comentó resignado.

En la ciudad de Ovalle explican, este servicio ha ido prendiendo de a poco entre el público femenino.

“Van Dame” un experimentado stripper que proviene de la ciudad de Arica, recuerda:

“Hasta el momento somos los únicos que desarrollamos esta actividad artística. Aunque al comienzo no era muy masivo y costaba que las mujeres entraran a los shows, hoy las mujeres ya se han liberado y se atreven a asistir y disfrutar de los eventos”.

Sobre sus inicios Van Dame recordó: “Al igual que Lucas, me involucré en esto porque tenía amigos que trabajaban en este circuito, por curiosidad y también por pasarla bien y por estar rodeado de mujeres, uno se atreve. Pero eso es sólo el gusto inicial porque después a uno le comienza a gustar la parte monetaria y así uno se va perfeccionando”.

El placer de las mujeres por apreciar esta actividad, a su juicio, radicaría principalmente en la fantasía.

“En el fondo esto es una fantasía. Somos un personaje que está sobre el escenario para las mujeres, y todas en ese minuto fantasean con la posibilidad de estar con un personaje en particular, con un vaquero, un policía, un marino, un militar, etcétera. En ese minuto eres eso, independiente que el hombre que asume ese rol sea feo. Cuando estas con la indumentaria es algo que ellas no encuentran todos los días, y si es una dueña de casa que no tiene mucha diversión, el efecto funciona. Lo mismo sucede cuando los hombres vamos a ver a una stripper. Es sólo una fantasía e involucra las ganas de ver algo diferente a lo que puedas tener todos los días”, reflexionó Van Dame.

Otro aspecto que destacan del público femenino, a diferencia del caso de los hombres cuando ven vedettes, es que la mujer sería mucho más exigente en cuanto a la condición física del bailarín. “Si la mujer paga por ver un evento. Ella exige que sea algo bueno y no un cuerpo descuidado”, concluyeron.

Respecto de sus ingresos, los muchachos explican que pueden cobrar hasta 60 mil pesos cada uno, por 30 minutos de show. Valor que va a depender de la cantidad de salidas a escena y del tiempo que el cliente requiera que estén trabajando. Presentaciones que involucran diferentes personajes e indumentaria especialmente diseñadas para las damas que quieren, como dicen, “ver y vivir una fantasía”.


MITOS Y REALIDADES


También quisimos indagar en los mitos que rodean a los llamados vedettos. Entre ellos, el uso de sustancias para incrementar la masa muscular, el consumo de alcohol y la prostitución.

Sobre el primer tópico, Lucas nos aclaró que sus cuerpos son herramientas de trabajo y en base a eso siempre existen tentaciones para mejorarlo, aunque ellos en particular no recurren a estas trampas porque saben que es un riesgo a su salud.

“El cuerpo es nuestra herramienta de trabajo y en este minuto no recurrimos a ninguna sustancia que nos ayude a mejorarlo. Aunque a veces la tentación se presenta al ver que hay jóvenes que llevan menos tiempo dedicados al gimnasio y tienen unos cuerpos muy desarrollados. Lo que sí utilizamos son suplementos alimenticios y mucho gimnasio y eso evidentemente involucra también un costo extra”, acotaron.

El trabajo con pesas y máquinas es su principal apoyo y al igual que un deportista deben dedicar hasta 3 horas diarias. Los que se dividen en ejercicios dedicados a la musculación y actividades como trote o bicicleta, las que ayudan a la resistencia y capacidad aeróbica.

El alcohol y cigarro está descartado en sus presentaciones pues, explican que una vez culminado el trabajo, la regla es recibir el pago e irse.

Los tres no desmienten que durante los shows es usual que las mujeres ofrezcan dinero por algo más, pero se niegan a esta alternativa porque sería negativo para su función de vedettos.

“Sinceramente nos han ofrecido esta posibilidad pero no es bueno porque hay muchos ojos que nos ven y no sería muy positivo para la continuidad de nuestras carreras de strippers, porque nos haríamos una mala imagen y eso inevitablemente va a repercutir en una baja de shows y esa no es la idea”.


DE DIA UN TRABAJADOR MÁS


A parte de esta actividad tan especial. Estos hombres durante el día son trabajadores comunes y corrientes. Actividades que no quisieron revelar para no verse perjudicados pues reconocen que normalmente tienen dificultades al explicar su trabajo extra. Situación de anonimato que no es fácil de llevar porque en su vida de día, a veces, se encuentran con más de alguna clienta o cercana que los reconoce.

“A veces en nuestra vida diaria nos encontramos con alguna mujer que nos reconoce y la mujer se sonríe y uno también, pero siempre queda en secreto entre ambos. Nace una complicidad”.

Un juego de secreto entre clientas y vedettos, que debe mantenerse para continuar con el negocio.

En el circulo familiar, Van Dame y Jean Paul, reconocen que sus performances son conocidas por sus padres y pololas. Aunque Lucas, explica que ha decidido vivirlo como una segunda vida, alejando, el personaje de su vida real.

Para Jean Paul fue inevitable esconder este trabajo de sus padres pues aún vive con ellos y fue inevitable, dice, el esconder la ropa tan particular que utiliza para sus actuaciones.

“Los padres aunque no estén contentos o tengan sus aprehensiones con esta actividad poco común, igual te comprenden. El problema es que a veces se vincula con la prostitución masculina pero no es algo que me atraiga porque uno debe ser profesional en lo que hace”, recalcó.

Lucas y Van Dame sostienen que el oficio les gusta porque es adrenalínico y la emoción que se siente, al ser un objeto de deseo, “es algo que cualquier hombre quisiera vivir”, comentaron.


LA EUFORIA FEMENINA

Las anécdotas evidentemente no escapan a este oficio y algunas de ellas fueron compartidas por este trío.

Lucas recuerda que en una ocasión salió a escena, y fue tanta la ansiedad de las mujeres en una despedida de soltera, que la novia no tuvo mayores reparos en desprender del boxer a su personaje e intentar hacer algo más.

“En esa situación te ves sorprendido, aunque con los años de oficio, uno aprende a manejar esas situaciones y ya no te asaltan, no obstante igual a veces los rasguños aparecen”.

Jean Paul se recuerda que una vez en una presentación se encontró con la novia de un amigo y en ese instante ambos se reconocieron, pero el show debió continuar y tuvo que guardar bajo siete llaves el secreto para no perder esa amistad.

Van Dame también aporta una anécdota que le ocurrió en una ciudad de Limarí.,en la Región de Coquimbo “En una oportunidad, a penas aparecí en escena me sacaron toda la ropa y no esperaron a que terminara mi performance, y quede completamente desnudo y me arañaron y agarraron todo”.

Otra situación que siempre da para anécdotas, es la contextura física de cada una de las mujeres que acuden a los eventos. En ese caso explican que aunque las mujeres estén excedidas de peso deben tratarlas y hacerles las mismas piruetas que a una mujer delgada.

“En el show son todas bellas y todas deben disfrutar del evento y eso involucra eventualmente hacer koalas a quienes no son tan livianas. Aunque al día siguiente quedes adolorido. Ahí es donde entra en acción la preparación física que debe tener un bailarín. Pero igual la pasamos muy bien”.

Finalmente ellos dicen que todos los hombres tienen la posibilidad de transformarse en strippers. Incluso están dispuestos a enseñar a quien quiera convertirse en uno de ellos. Sin embargo, advierten que para su oficio, es necesario ese toque de picardía y sensualidad masculina que no todos poseen.

“Si bien es cierto, un hombre puede tener las cualidades físicas para ser un bailarín. Es decir, buenos brazos, espalda, y otros argumentos. No siempre eso va a significar que tengan la chispa par ser un stripper, eso es innato y ahí radica principalmente la gracia de quienes hacemos este oficio”, comentaron.

Dejamos a estos hombres en medio en sus rutinas físicas y su doble vida. En la cual, deben encarnar (literalmente) la fantasía de las osadas chilenas, que hoy, sí se atreven.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta vida me parece interesante, me pregunto..¿cuales cualidades debe tener un stripper? es decir, existe como un estandar? (que se yo..., sin vello facial, sin bello en el pecho, cosas asi..) y que atributos fisicos buscan las mujeres que asisten a estos shows....?

Anónimo dijo...

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