viernes, julio 25, 2008

Las historias del otro Pinochet Ugarte

Lo descubrimos en la localidad de Guanaqueros y nos relató las aventuras e infortunios que le ha traído llevar los mismos apellidos de un personaje amado y odiado por muchos.

Texto y Fotografía: Rodrigo Araya Elorza

Los apellidos Pinochet Ugarte han quedado para bien o para mal registrados en las páginas de la historia de Chile. Al mencionar ambos apellidos muchos recordarán ingratos pasajes que han quedado en la memoria colectiva nacional. Sin embargo, pocos creerían que luego del fallecimiento del General de Ejército, su nombre sigue vivo, y no precisamente por sus seguidores sino, literalmente en la localidad de Guanaqueros comuna de Coquimbo. Se trata de otro Pinochet Ugarte, de sonrisa fácil, hábil lector y como él mismo se define, “de bajo perfil”. Así es nuestro entrevistado que por cosas del destino comparte los apellidos de un personaje querido y odiado por otros tantos.

Rafael Petain Pinochet Ugarte, vive en el apacible pueblo costero y es comerciante. Curiosamente nos confiesa que el último libro que leyó fue: Los Zarpazos del Puma, de la extinta periodista, Patricia Verdugo.

¿Qué le pareció el libro?

“¡Que cosas más terribles ocurrieron. Uno nunca termina de asombrarse!”.

¿De dónde es originario señor Pinochet?

“No soy originario de esta zona pero llevo 10 años radicado en Guanaqueros y me vine buscando una vida tranquila y pacífica. En realidad vengo del sur, de Puerto Varas. Allá tenía una fábrica de cecinas y me cansé de eso…mucho trabajo y me vine para acá”.

¿A propósito de sus apellidos, alguna anécdota que se pueda contar?

“Anécdotas muchas, imagínese que durante muchos años fueron dos apellidos bastante conflictivos y que todavía lo son. Pero, afortunadamente yo soy un hombre tranquilo, de bajo perfil y que no me meto en política ni en religión, por lo tanto mayores problemas no me ha traído”.

“Durante muchos años, debo confesar, estuvimos yo y mi familia con orden de arraigo y no podíamos salir del país…bueno por razones obvias. En algunas ocasiones si viví algunas situaciones curiosas, por decirlo menos. En una oportunidad por ahí por la década de los 80 yo iba en mi vehículo desde Valparaíso a Santiago y me detiene un Carabinero y me dice con prepotente voz: ¿Usted es pariente del otro?. Y yo humildemente le conteste: ¿A cuál otro se refería? porque yo tenía 5 hermanos más”.

“Y me responde el Carabinero: ¡No poh, por el huevón grandote!”.

“Ah, le dije, usted se refiere a su general. Yo no soy pariente de él sólo es un alcance de apellidos”.

“Cosas como esas… me han ocurrido”.

“Otra anécdota que recuerdo sucede en el año 1973. Había toque de queda y los militares me controlaron y luego de ver los apellidos en mi carnet me fueron a dejar a mi casa escoltado en un jeep del ejército y con tanquetas y luces, lo que generó mucha curiosidad en el sector donde vivía. Era de noche y todos despertaron. Fue muy escandaloso”.

¿La idea de los militares era protegerlo?

“Esa era la idea de ellos pero lo hicieron con mucho escándalo”.

¿Y qué hizo, se bajó del jeep y les dio las gracias?

Sí. Qué más iba a hacer (se ríe)”.

¿Alguna anécdota que involucrara a su familia o entorno más cercano por culpa de este alcance de apellidos?

“Claro. A la casa de mi madre llegaban siempre unos señores que revisaban toda la casa. En todo caso el procedimiento era en un ambiente de mucha amabilidad. Conversaban con mi mamá y todo. Yo no sabía quienes eran en ese entonces. Luego supe que eran funcionarios que pertenecían a la temible CNI y ellos de esa manera evitaban que nos colocaran algún artefacto explosivo”.

“Porque imagínese lo que hubiera sido eso en las noticias de la época: ¡Una bomba en la casa de los Pinochet Ugarte! hubiera sido un tremendo golpe noticioso”

¿Y una vez que regresó la democracia al país y ya el General no tenía el poder. La situación no se revirtió en su contra?

“Aclaremos si una cosa. Yo nunca abusé del alcance de apellidos todo lo contrario, siempre expliqué la situación. Aparte que cuando se regresó a la democracia yo estaba dedicado a mi trabajo de contratista de la empresa PILMAIQUEN. Nunca me pusieron problemas, sólo causó curiosidad”.

“Inclusive el mismo ex alcalde de Coquimbo, Pedro Velásquez, me presentaba a personalidades de Gobierno. Como por ejemplo, Vitar y otros personajes políticos. Y me enseñaba como su amigo Pinochet Ugarte, lo que por supuesto causaba mucha simpatía. Parece que a él le gustaban mucho mis apellidos”.

¿Pero nunca algún detractor de la dictadura que le haya discriminado?

“No porque siempre evito las conversaciones políticas. Tengo mis propias inclinaciones políticas pero…”

¿No coinciden con las del otro Pinochet Ugarte?

“No precisamente (risas)”.

Usted me dijo que tenía más hermanos. ¿A ninguno lo han perseguido por el asunto o ha enfrentado dificultades?

“Sin ir mas lejos a mi hermano Rubén lo tuvieron detenido. Y eso fue durante la dictadura, imagínese. Pero siempre nosotros tratamos de mantenernos al margen. Incluso tengo hermanos en el extranjero”.

“Durante un tiempo a uno de mis hermanos lo investigaron porque en una de las cuentas en el extranjero del General figuraba una que coincidía con su nombre y apellidos. Pero finalmente, por suerte, se determinó que era sólo un alcance y que mi hermano no tenía ni arte ni parte”.

¿Y cuando iba a hacer algún trámite durante el período de la transición y le pedían su carnet nunca tuvo inconvenientes?

“No nunca he tenido rechazos por ese detallito mas bien causa curiosidad. Sólo una vez y eso fue con un alcalde de Concepción y que posteriormente fue diputado. Pero no recuerdo su nombre. La cosa es que cuando él fue alcalde siempre me puso problemas para poder implementar un proyecto turístico. Y yo estoy seguro que fue por eso, quizás él tenía rencores añejos. A parte de eso nada más. Pero yo en cambio, los respeto a todos y como dije antes, soy una persona de bajo perfil y tranquila”.

PETAIN: SEGUNDO NOMBRE CON HISTORIA

El segundo nombre de nuestro entrevistado también tiene relación con un militar autoritario, Petain.

El mariscal Henri-Philippe (1856-1951) fue un héroe francés en la batalla de Verdún durante la primera guerra mundial, accedió a la jefatura del gobierno el 16 de junio de 1940, en pleno colapso del ejército francés tras el ataque alemán. Este anciano de 84 años pidió el armisticio a Alemania. Estaba convencido que sólo mediante la colaboración con Alemania podría rescatar a su país de la ruina que había supuesto la derrota de 1940.

Estableció un estado autoritario con capital en Vichy en el tercio de Francia que quedó libre de la ocupación alemana tras el armisticio.

Se enfrentó a la política de colaboración estrecha con Hitler impulsada por su vice primer ministro Pierre Laval y le destituyó en diciembre de 1940, reemplazándole por el almirante Darlan. Intentó aplicar una política exterior de neutralidad, basado en dilatar la adopción de cualquier tipo de compromiso hasta que los acontecimientos bélicos decidieran la suerte de la guerra.

En abril de 1942, los alemanes forzaron a Pétain a nombrar como primer ministro a Laval, en adelante, Pétain, aunque mantuvo su título de Jefe del Estado, pasó a ser una figura decorativa en el régimen de Vichy. Intentó, sin éxito, aproximarse de forma secreta a los aliados, a la vez que oficialmente mantenía una postura contraria.

Fue juzgado tras la guerra y condenado a muerte por su comportamiento tras 1940. De Gaulle conmutó inmediatamente la sentencia por la cadena perpetua. Murió a la edad de 95 años en una fortaleza de la isla de Yeu en el litoral atlántico francés.

*Entrevista publicada por el autor en sección "Viernes de reportajes" de diario regional "El Ovallino" con fecha 27 de Junio de 2008.


1 comentarios:

Damián dijo...

Todo un orgullo compartir el nombre de quien salvó a Chile de una dictadura marxista y de una guerra con Argentina, sin ceder ni una pizca de territorio.
Un gran chileno del siglo XX.