martes, julio 08, 2008

Don Pablo Araya, artesano de guitarras durante siete décadas







En la comuna de Combarbalá sobrevive uno de los luthiers más antiguos de la Región de Coquimbo, sus instrumentos que dejó de construir a los 92 años, sirvieron de acompañamiento para millones de alegres cuecas y corridos.

Texto y fotografía: Rodrigo Araya Elorza

No pertenece al circuito de los grandes músicos, poco sabe de corcheas y semicorcheas. Sin embargo, sus manos vieron nacer miles de guitarras que entonaron cuecas y corridos, no sólo en su Combarbalá natal sino que también hacia el norte y sur del país.
Hasta la distante capital de la piedra combarbalita llegamos con el objetivo de conocer a uno de los artesanos o Luthier de guitarras más antiguo de la comuna y tal vez de la Región.
Su nombre es, Pablo Araya Araya y fue un Luthier de guitarras por 72 años y sólo hace 2 años dejó de confeccionarlas. Según recuerda a este singular oficio llegó gracias a la mezquindad de quienes en su época tenían los preciados instrumentos de cuerdas.

GUITARRA DE LATA

“Yo comencé a hacer guitarras cuando era joven porque los únicos que tenían los instrumentos en el pueblo eran los viejos antiguos y no las prestaban a los jóvenes. Eran bien mezquinos y muy delicados. Entonces, como yo era joven, tenía muchas ganas de aprender a tocar la guitarra y me decidí e hice la mía no mas”, añade.
Don Pablo recuerda claramente pese a sus 94 años, la confección de su primer instrumento:
“Era semana santa y mientras rezaba pensaba cómo me hacía una guitarra y tomé un cajón de azúcar que me sirvió para el cuerpo. Pero me faltaba la huincha para unir el fondo con el frente de la guitarra. Ahí agarré dos tarros de lata grandes que tenía en casa y uní los dos trozos de madera y comencé a fabricar mi primer instrumento”.

Después, “tomé un palo bruto y le encaché el cogote. Fui donde un vecino que tenía una guitarra y tome la medida para los trastes. Cuando llegó el sábado de gloria de la semana santa yo ya tenía encachada mi guitarra, aunque le hice 4 puentes no mas”, aclara sonriente.
Luego, según su relato, llegaron los amigos a la casa con cuatro chuicos de 15 litros para celebrar la guitarra:
“Me salió re buena porque las latas le ayudaban a dar el son. Y de ahí en adelante donde andaba me paseaba con mi guitarra al hombro y fíjese que salí muy bravo para el canto. Me sabía 60 cuecas y como 40 canciones. Ahora ya no me acuerdo de casi ninguna”.

INSTRUMENTO POR 5 PESOS

Después de esta primera y rudimentaria guitarra continuó creándolas y según el por lo menos son más de 3 mil guitarras. “Al comienzo hice algunas solo. Y con el tiempo, me hice conocido y vino un socio a buscarme para que trabajara en Illapel. El me daba los materiales y yo aportaba la mano de obra”.
“A la semana hacía 10 guitarras y él a cambio me daba los víveres para la casa. Cada guitarra costaba 5 pesos y eran vendidas en el norte por mi socio. Hice más de 3 mil guitarras con ese socio y trabajaba prácticamente de día y noche”, añade.






A los 4 años de sociedad dejó de trabajar en conjunto y siguió de manera independiente comprando los materiales en Ovalle y construyendo hasta los puentes, que eran de cobre y con cuerdas metálicas. “Si me pedían las encordaba con nylon pero siempre colocaba metálicas porque así suenan mejor”.
Las guitarras para niños eran especiales dice: “Se vendían mucho y hubo un año en que fabriqué 34 para un curso completo”.
Cabe mencionar que actualmente sólo su hijo ha continuado este particular oficio en la comuna de Combarbalá. Una labor que se hace con dedicación y mucho oído para lograr el sonido preciso y sin la necesidad de instrumentos mecánicos para su construcción, dando como resultado una verdadera obra de arte que está llena de la impronta y la tradición de nuestro campo y sin la más mínima intervención de escuela alguna, sólo oído y manos.
Una vez terminada la entrevista nos despedimos de don Pablo con la satisfacción de haber conservado para siempre el relato de un protagonista del patrimonio de la provincia de Limarí.

Publicada en diario El Ovallino. Sección Reportajes de los viernes.

2 comentarios:

Marcela dijo...

Pablito Araya fué un personaje digno de conocer por su alegria frente a la vida por su amor a las mujeres y la dedicación que le puso a la confección de guitarras. Un hombre que sera recordado en la comuna de Combarbala por su sonors risa por su amor por la musica y a su viejita Analia con quien estuvo casado 74 años. Se extrañaran tus historias, adivinanzas, tus cuentos y chistes donde quiera que estes ojala tengan material para que sigas cofeccionando tus preciosas guitarras. CON AMOR MARCELA G.

Marcela dijo...

recibi de el una gran enseñanza y una formacion como persona en los años que vivi con el ,lo cierto es que lo extraño mucho y agradesco a la vida de que fuese el mi abuelito y lo recordare siempre como mi padre.