jueves, marzo 06, 2008

Grandes almacenes, comercio con humanidad


En la actualidad vamos al supermercado y tomamos lo que necesitamos, hacemos la fila y pagamos, todo express.

Hace algunos días se cerró uno de los últimos locales insignes de la almacenerìa ovallina: “La campana”. Verdadero dinosaurio de una época de transacciones tras el mostrador y de un sistema más cercano y amable.

Según recuerdo cuando era niño, con mis padres íbamos a comprar nuestros comestibles a un almacén que estaba ubicado en la esquina de calle Victoria con Independencia. Era de los grandes. Al menos eso me parecía desde la perspectiva de un niño de 8 años. Allí estaba imponente, una gran muralla de productos y apoyado sobre ellos descansaba una escalera. Abajo, un señor de apellido croata y su esposa. Siempre sonrientes, casi familiares. Nada de tarjetas de crédito sólo lo que alcanzaba y la palabra del vendedor y el comprador.

Apenas llegábamos, unas galletas tritòn a granel sobre el mostrador y bebidas, simple cariño y estrategia comercial para atraer clientes con niños. Hoy en la esquina de calle Independencia con Victoria no hay nadie.

En fin, como olvidar la atención personalizada de los almacenes. Hoy las tarjetas de crédito y la clásica consulta: “¿Dona su peso al …? ”. Nos irrita y las ofertas falsas también y sólo queremos largarnos lo más pronto de aquel lugar frío e inhumano.

En Ovalle años atrás, los almacenes eran los grandes centros comerciales. A fines de los ochenta poco a poco vieron llegar a los primeros supermercados. Entre ellos, La Espiga de Oro, Supermercado 2001, y así. Aunque al comienzo nadie entraba debido a que a todos gustaba que lo atendieran tras el mostrador. Años más tarde el sistema rápido y ágil, lleno de marketing hizo que el delantal y el lápiz tras la oreja, cerraran su cortina para siempre, dejando atrás los descuentos a los conocidos, llevando este sistema de venta sólo a las poblaciones y barrios, donde aún subsisten los hermanos menores de aquellas grandes tiendas que siempre recuerdo.

Otros negocios que existían en esta época eran: “Casa Rivas”, “La Colmena” y “La Tentación”. Grandes nombres del comercio ovallino. De ese tiempo creo que sólo sobrevive, “Grandes tiendas Casa Polo” y de alguna manera, Dabed, quien a sabido mezclar un sistema hibrido, entre almacén y supermercado de abarrotes.

Actualmente ya nadie comparte con el dueño del local, ni nadie conoce su rostro, sólo vemos siglas tras los nombres de los supermercados que pertenecen a enormes transnacionales. Imposible decir: “Exijo ver al dueño”.

Quizás en algunos años, alguien recuerde los viejos supermercados, en los que nos pedían que donemos el peso a alguna institución benéfica.

*El artìculo tambièn fue publicado por web:ovallehoy.cl , secciòn opiniòn, con fecha 7/03/08

2 comentarios:

Daniela dijo...

¿Y donde compraremos alpargatas Iberia ahora?

Transplante de Cabelo dijo...

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