lunes, junio 04, 2007

Departamentos de Cultura municipales ¿el reflejo de sus comunas?


Rodrigo Araya Elorza.

Si bien es cierto, los últimos gobiernos nacionales han tendido a incluir al mundo de la cultura y a realizar políticas que propicien la actividad artística en nuestro país. Esa reforma o más bien, esa buena intención, aún no es imitada en los gobiernos comunales de la Región de Coquimbo.
Luego de una experiencia de aproximadamente cuatro años trabajando en el ámbito cultural, y en estrecha relación con las Municipalidades locales, puedo decir que muchas de estas unidades carecen de medios mínimos para funcionar y de recursos para desarrollar una gestión cultural.
A continuación, algunos casos particulares:
Combarbalá, si bien cuenta con una oficina recientemente instalada para enfrentar este tema, no tiene recursos y la idea sólo queda en buenas intenciones y por ahora alcanza sólo para el nombre de Departamento de Cultura y Turismo. Esperemos que en algún momento se pueda lograr algo más.
Las demás comunas que están en situaciones similares son: Punitaqui, Salamanca, Paihuano, Río Hurtado y Los Vilos. La mayoría aunque con matices están en condiciones semejantes, algunas anexando esta responsabilidad al Departamento de Educación o de Relaciones Públicas y otras, sólo afirmadas por un nombre pero sin mayores posibilidades de realizar una gestión real, ya sea por la falta de recursos o por la escasa experiencia en dicho ámbito.
¿Será que nuestra Región no cuenta con un desarrollo mínimo como para potenciar a sus artistas y educar a su comunidad en el ámbito cultural?
Pero no todo es malo, porque existen quienes si han realizado o intentan hacer un trabajo con seriedad en este aspecto. Es el caso de Illapel, Coquimbo, Vicuña, Andacollo y Ovalle. Al analizarlas debo decir que Illapel, siendo una comuna pequeña (y no de las más ricas) posee uno de los Centros Culturales más grandes y modernos de la región, donde fusiona biblioteca y centro de extensión. Con un trabajo en su Departamento de Cultura serio y eficiente, a pesar de todas las dificultades de presupuesto (que todas nuestras comunas poseen) la capital del Choapa es un ejemplo a seguir tanto en infraestructura como en gestión.
Otro caso destacable es Coquimbo, con una unidad que funciona desde todo punto de vista, con un programa a seguir y buenas instalaciones. Es de esperar que este esfuerzo continúe.
En una etapa distinta (u otra división) se puede ubicar a Ovalle y Vicuña. En el último caso, cuenta con un buen encargado de cultura y con una infraestructura aceptable para desarrollar actividades y lo más importante, con ganas de hacer algo por este segmento, con rotación de exposiciones, entre otras iniciativas que destacan el patrimonio.
Bien por la comuna de Gabriela.
En la comuna de Ovalle, debo decir con mucho dolor hay detalles, si bien cuenta con un encargado de cultura preparado para el cargo, no tiene recursos económicos para poder desarrollar una planificación seria que se ha proyectado de manera muy profesional por parte de su jefe de cultura. Y hasta el minuto, debe conformarse con shows meramente pirotécnicos y su clásica feria del libro.
Sólo alcanza para un cinco.
También está la tierra de la Virgen, Andacollo, que está en un muy buen pie en este ámbito, aunque igual sería deseable que esta unidad cuente con más herramientas para que su jefe de cultura pueda hacer una mejor gestión. A pesar de esto, tiene un centro cultural con talleres para ensayo de sus músicos, sala multiuso y una buena organización en su festival de la canción. Por el momento un 6,5.
Desde otro punto de vista, en este análisis también debo ser sincero al mencionar que el nivel de acercamiento de nuestra ciudadanía al mundo cultural es escaso. Sólo como un referente, se debe considerar las bajas estadísticas en préstamos de libros en bibliotecas públicas de muchas de las comunas ya mencionadas. Y a nivel nacional, según datos manejados por la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, nuestro querido terruño regional es el más bajo, incluso si lo comparamos con otras zonas del país con menor densidad poblacional.
Entonces nuevamente llegamos a la típica interrogante: ¿Interesa verdaderamente alimentar el espíritu e intelecto de nuestra comunidad o sólo nos alcanza para llenar nuestro estómago? ¿O contar con un departamento de cultura es una pérdida de recursos para una zona que tiene muy bajos niveles educacionales?
Usted tiene la palabra

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