miércoles, enero 10, 2007

Alcaldes suspendidos: ¿Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen?



Rodrigo Araya Elorza

La corrupción, es sin duda un signo de alerta en un país con pretenciones de desarrollo. Sin embargo, preocupa que esta voz de alerta no se tome de buena manera y se tienda a decir, que las denuncias en esta materia dañan la imagen internacional de nuestro país.
Esta actitud es más preocupante aún que las propias denuncias de corrupción que se han descubierto en este último tiempo. Quizás se debiera de tomar de manera positiva y decir, que es mejor que se descubran a que se acallen.
En nuestra región de hace rato que la palabra corrupción se ha instalado en algunos municipios. Y es aún más dramático, que una región relativamente pobre se de el lujo de tener representantes enredados en los tribunales o con suspensiones en sus cargos.
Es el caso de las comunas de Coquimbo y Punitaqui, ambas con ediles carismáticos y de fácil recuerdo. El golpe más fuerte sin duda ha sido al edil Velásquez, quien fuera una de las primeras mayorías nacionales. ¿Será que las frases célebres tienen mucho de razón: “el poder corrompe”?.
Por ahora, el edil está suspendido para siempre de volver a ser llamado alcalde y de representar a alguien en algún cargo público. Todo por la compra de un terreno por parte del Municipio, en la que según el veredicto de la justicia, el edil se benefició.
En Punitaqui las cosas son similares, pues también tiene que ver con la compra de un terreno para la construcción de viviendas sociales. Acto que habría sido irregular pues debió ser licitado para su adquisición y no de forma directa. Configurándose el delito de “negociación incompatible”.
De acuerdo al Código Procesal Penal el edil podría arriesgar una sanción de reclusión menor en su grado medio, inhabilitación especial perpetua para el cargo u oficio público y multa del 10% al 50% del valor del interés que hubiere tomado en el negocio.
Así están las cosas en nuestro querido terruño regional, en donde las administraciones municipales no pasan por su mejor momento.
En tanto, en la capital nacional, la Presidenta instaura medidas anticorrupción como consecuencia de los escándalos nacionales detectados durante el pasado 2006.
¿Será que la corrupción se apropia poco a poco de nuestra patria?
Sólo espero que no lleguemos a las condiciones en que se encuentran otras naciones vecinas en términos de corrupción. En donde por ejemplo, las policías de algunas naciones sudamericanas cuentan con un prestigio muy malo, si consideramos que normalmente trabajan bajo las normas de la coima.
Probablemente ya sea el momento de detener estos signos de corrupción haciendo un cambio a nivel macro. Momento en que la ciudadanía tiene toda la palabra y responsabilidad cívica, para decidir a conciencia quien debe administrar su comuna y finalmente coincidir de manera positiva con el dicho: “los pueblos tienen los gobernantes que se merecen”.

Publicada en Diario El Día, www.diarioeldia.cl, con fecha 17 de Enero de 2007, sección opinión.



1 comentarios:

David Maturana Céspedes dijo...

PROBIDAD ADMINISTRATIVA
La Ley 18.575 de probidad administrativa, en su artículo 54, inciso 2°, lo define como el principio que consiste en observar una conducta intachable y un desempeño honesto y leal de la función o cargo, con preeminencia del interés general sobre el particular.
La corrupción es altamente perjudicial, ya que socava los pilares en los cuales se sustenta la sociedad y la democracia.
La corrupción es grave en donde ocurra, pero tiene niveles de mayor impacto cuando afecta al Estado y a los muncipios.
El anonimato posibilita prácticas corruptas, es en este sentido que valoro las opiniones vertidas en el foro, y hasta cierto punto se muestra una desesperanza que no puede ser modificada.
Siendo los foros espacios que podrían llenar esa carencia de comunicación y libertad de expresión, pierde validez cuando se entrama en rumores y lo que debiera producirse es una investigación del rumor para aproximarse a la verdad, de ese modo existirá credibilidad sobre los dichos y sobre las denuncias públicas.
El riesgo de la pérdida de credibilidad permite a los corruptos mayores niveles de operación y se pierde el control social sobre aquellos actos repudiables, sean estos públicos o privados.
En la región somos testigo de los problemas políticos y sociales que han ocurrido por la corrupción, espero que esto no se constituya en la naturalización de la conducta delictiva y perdamos la capacidad de asombro, por ello se debe sancionar a los corruptos.
Los hechos de corrupción en la región de Coquimbo me llaman la atención y me inquieta conocer cuales son las razones concomitantes para que aquello ocurra con tanta frecuencia, algo pasa con los controles.