jueves, septiembre 21, 2006

La píldora del día después: un mal necesario













Rodrigo Araya Elorza

Durante varios días los medios de comunicación chilenos hablaron sobre la decisión del Gobierno de distribuir (a estas alturas) la afamada píldora del día después no sólo a los adultos, sino que también a los menores de 18 años.
La pregunta entonces es: ¿Qué derecho privilegiar? La de las mujeres a decidir sobre quien será el padre de sus hijos y en qué momento o la de quienes argumentan que es un atropello del derecho a la vida.
Según mi opinión debiéramos considerar que nuestro país aún cuenta con altas cifras de embarazos adolescentes. Las cuales significan que por ahora, las campañas y la conversación con los padres en materia sexual no son un objetivo logrado, desnudando nuestras falencias como sociedad, que deja en manos de la escuela la educación sexual, develando un profundo temor e ignorancia a abordar abiertamente el tema.
La situación antes mencionada sin duda da como resultados más embarazos no deseados y madres adolescentes. El Sename contabiliza cerca de 23 niñas en los últimos cinco años, de entre once y doce años, que quedaron embarazadas producto de una violación. No obstante, se calcula que cerca de 75 mil adolescentes son embarazadas en Chile.
Desde esta perspectiva considero que se debe privilegiar una mejor sociedad y con mejores condiciones para nuestros menores aprobando la distribución en consultorios, lo que sin duda entregará la oportunidad para programar una familia.
Lo más grave es que la justicia a intercedido retrasando aún mas que se ejecute la decisión del Gobierno. Al parecer nuestra justicia por una parte deja libre a quienes cometen delitos y permite que mientras se detiene la entrega del medicamento muchas más niñas cometan abortos.
Simplemente, estimados lectores, Chile debe asumir que sus hijos actualmente han iniciado una vida sexual antes que la de sus abuelos y para ello los padres de hoy deben enfrentar la educación en esta materia, hablando directamente de las relaciones afectivas y los valores involucrados. Y el Estado por su parte debe entregar las condiciones para ejercer el derecho sobre la maternidad y la paternidad.
De acuerdo a una encuesta realizada por la fundación Chile 21 que alcanzó a
606 casos mediante encuesta telefónica y aplicada en 10 ciudades, la inmensa mayoría respaldó la distribución de la píldora porque el 82% de los entrevistados le da la razón al gobierno por haber ordenado la distribución a los consultorios municipalizados y sólo el 9% apoya a los alcaldes en su negativa.
Pero este tema no sólo ha sido motivo de discusión en nuestro territorio también lo fue en España donde el partido Liberal instaló la medida difundiendo el medicamento en centros médicos con receta y consentimiento de los padres. Para luego, pasar a la distribución directa a adultos y adolescentes, sin mayores regulaciones.
Nuestro país requiere de entregar esta oportunidad no sólo a las mujeres que han sido violadas sino también a aquellas parejas distraídas que no usaron un sistema de prevención para entregar una mejor calidad de vida a los niños y a sus padres y de paso evitar que continúen los abortos que según, la Organización Mundial de la Salud alcanzan a los 50 millones en el mundo.

2 comentarios:

Omar Orellana dijo...

Absolutamente de acuerdo. El rol del estado no es crear ni escuchar doctrionas morales (lease la católica), si no que ser practicos frente a las cifras y realidades. Menores que se embarazan y abortan... como evitarlo... ese es el punto.

Anónimo dijo...

imagino que debe ser asi por el uso desmesuardo de pastillas en este tiempo de como divagar las vidas sin permiso de nadies absolutamente es imposible tratar de cambiar las lineas de la realidad tomando en cuenta que todo pudre a raiz de la mas baja razon ajena del que diran .