viernes, agosto 11, 2006

Día del niño: ¿atenuando nuestros pecados?

Rodrigo Araya Elorza

El pasado domingo se celebró con una desesperación por comprar, el día del niño. Sin embargo, pocos se detuvieron a pensar en quienes fabricaron esos objetos. Por ejemplo, muchos de los balones de fútbol y las costosas zapatillas deportivas que se entregaron son fabricadas mediante los dedos de cientos de niños en duras condiciones laborales.
La Organización Internacional del Trabajo, OIT, calcula que en 1996 unos 7 mil niños trabajaban cosiendo balones de fútbol en Sialkot (distrito de Pakistán). Afortunadamente en dicha región se aplicó un programa de eliminación de este trabajo, logrando su objetivo dos años mas tarde (según, Mariana MartínezColumnista, BBC Mundo).
No obstante, aún subsiste esta práctica en fábricas de zapatillas de marcas norteamericanas y alemanas instaladas en oriente precisamente para abaratar costos.
Increíblemente queda al descubierto que nuestro afán por dar una sonrisa con un objeto, ha generado dolor en otros menores.
Curioso fenómeno que nos hace pensar en cómo celebramos mezquinamente un día a quienes son verdaderamente una reserva de calidez en una comunidad que poco tiene de inocente.
Pero así como esta horrorosa realidad que combina trabajo infantil y maltrato se observa en países menos desarrollados de oriente, en nuestro país también tenemos nuestro lado oscuro.
Según la página web del Servicio Nacional del Menor, SENAME y de acuerdo a un estudio realizado por UNICEF en el año 2000 con alumnos de octavo básico de seis regiones (y de todos los grupos socioeconómicos) más del 70% de los niños y niñas ha sufrido algún tipo de violencia por parte de sus padres. En tanto, el 25.4% restante declaró haber recibido violencia grave.
En vista de este panorama debemos decir que nuestra actitud de felicidad y festejo a los niños en esta celebración, poco tiene de congruencia con la realidad nacional e internacional donde aparentemente los más pequeños parecen ser vistos con poco respeto, disfrazados de adultos y cargando de paso con nuestras frustraciones.
A pesar de esta descarnada radiografía de nuestras más aterradoras prácticas hay una política pública para abordar esta problemática, el SENAME se ha hecho parte del Comité Nacional Asesor para la Prevención y Erradicación Progresiva del Trabajo Infantil, en el cual participan distintas instituciones estatales, organizaciones sociales y de trabajadores y empresarios y que es coordinado por el Ministerio de Trabajo y Previsión Social. En este contexto, la institución realiza iniciativas para el compromiso de la formulación de una Política y un Plan Nacional al respecto y contribuir al desafío de coordinar dicho plan a escala nacional.
En conclusión y en vista de los antecedentes, a pesar que nuestras instituciones hacen su mejor esfuerzo por reparar el daño, debemos actuar con responsabilidad, prefiriendo productos en los que no interviene el trabajo infantil y más que entregar regalos, cambiar nuestra actitud frente a los niños. Ser mejores padres y mejorar nuestra capacidad de autocontrol no verlos obviamente como adultos chicos. Apreciarlos con respeto por su dignidad e inocencia y permitirles desarrollarse como adultos con esperanza. Y tal vez de ese modo podríamos tener una mejor sociedad con oportunidades y mejores días para los menores.

*Publicada por web:www.pre-escolar.cl y con fecha 24 de Agosto en la sección opiniòn del Diario El Día de la Cuarta Región.

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