viernes, mayo 12, 2006

Tongoy y turismo, una tarea pendiente




Como muchos ovallinos estas vacaciones fueron sinónimo de las hermosas playas de Tongoy. Este año al igual que en el 2005, tenía la esperanza de que todo funcionara debido a que en el último tiempo la comuna de Coquimbo ha tenido un impacto y crecimiento abismante y a raíz de eso, es esperable que sus demás localidades también hayan experimentado algo de ese desarrollo.
Cual fue mi sorpresa cuando me pude percatar que el desarrollo turístico de este verdadero diamante en bruto se ve estancado por pequeños e ingratos detalles.
Un ejemplo es el camino que bordea la playa grande de Tongoy que continúa siendo la piedra en el zapato de todo turista que pretenda llegar hasta allí. Si bien es cierto, es una medida correcta el hacer que los vehículos no transiten por la orilla de la playa (por la seguridad de los bañistas) lo esperable es que la ruta dispuesta para este fin (distante unos 200 metros de la playa) esté en excelentes condiciones. Es que este camino es verdaderamente un chiste, con hoyos que parecen verdaderas fosas y que son finalmente una trampa. Para que hablar de la llamada “calamina” que se puede sentir, que sin exagerar, es una montaña rusa. Recomendable sólo para vehículos 4x4.
En fin, en lo malo, también contribuye el sector privado, es el caso del exacerbado ofrecimiento de los garzones a los turistas que lejos de crear un ambiente de amabilidad, salen a la calle como hordas a asaltar a los eventuales comensales que transiten por el muelle tongoyino.
Otro punto negro es la creación de una reja con candado, en la pasarela que se ubica en la playa Socos y que evita que los turistas puedan ingresar en horas de la noche. Curioso pues, gracias a esa medida se pasa a llevar el derecho de todos los chilenos de disfrutar de un bien de uso público. Aunque según la Delegación Municipal de Coquimbo en Tongoy eso busca evitar que asalten a los turistas en la mencionada playa. ¿Estará bien?
Pero no todo es negativo, también existe el lado positivo, una de ellas es la presencia de salvavidas y funcionarios de la armada que garantizan seguridad y que en todo momento están atentos a solucionar cualquier inconveniente.
Siguiendo en lo favorable, es igualmente destacable la amabilidad de la comunidad que es a toda prueba.
Finalmente en el ámbito infraestructura, es positivo el mejoramiento de las casas antiguas del balneario y también de su plaza que realmente dan una bella imagen al visitante y que demuestran preocupación y cariño por el sector.
En conclusión, debo decir en términos generales que no es mucho lo que hay que mejorar para hacer del querido Tongoy un balneario acogedor tanto para quienes lo conocemos desde siempre, como para quien lo descubre en este caluroso verano del 2006.

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